lunes, 29 de marzo de 2010

LOS DESENCANTOS EN EL APRENDIZAJE

Por: Roxana Chauca Sánchez Se considera que aproximadamente el 20 por ciento de la niñez necesita algún tipo de educación especializada a lo largo de su escolarización. La gran mayoría de los niños tienen problemas que se resolverán dentro de las escuelas ordinarias; sólo una minoría de alumnos requiere un tipo de evaluación y de medios materiales distintos a los del resto, que se ajusten a sus necesidades. Pero antes de seguir, ¿Qué será la educación especial? Es un continuo de prestaciones educativas, constituido por un conjunto de servicios, técnicas, estrategias, conocimientos y recursos pedagógicos, destinados a asegurar un proceso educativo integral, flexible y dinámico a personas con necesidades educativas especiales, temporales o permanentes, brindando a través de organizaciones específicas y apoyos diversificados. La educación especial, es aquella destinada a hacer frente a las necesidades específicas de los alumnos con: 1) Deficiencias, y 2) Superdotados. Los primeros presentan ciertas dificultades o desventajas que afectan de un modo negativo a su progreso dentro de los programas educativos convencionales, a la vez que los segundos pueden obtener unos resultados pobres dentro de los programas normales, a pesar de su alta capacidad en áreas intelectuales, creativas o artísticas. Ciertas atenciones educativas especiales pueden ayudar a ambos grupos de escolares a progresar adecuadamente en los programas educativos normales. Los proyectos específicos para este tipo de educación se suelen desarrollar entre los 6 y los 16 años. - Las deficiencias más frecuentemente observadas son: problemas de lenguaje, retraso mental y otras alteraciones del desarrollo, cierto tipo de trastornos emocionales, o algunas alteraciones específicas del aprendizaje, como pueden ser las relacionadas con la memoria. Pueden encontrarse otras deficiencias relacionadas con la audición, con la visión, con el desarrollo de la comunicación o con ciertas lesiones cerebrales. En la actualidad existe también un importante número de alumnos con trastornos de falta de atención relacionados muy frecuentemente con la hiperactividad. - Los niños superdotados, por su parte, se caracterizan por poseer una capacidad excepcionalmente elevada en los campos intelectual, creativo, académico, artístico o de liderazgo. La mayoría de los niños aprenden y progresan dentro de estos condicionamientos locales, pero para aquellos que encuentran dificultades existe una atención especial a sus necesidades educativas especiales. ACCIONES DE LA EDUCACIÓN ESPECIAL Los educadores expertos en educación especial planifican y evalúan la instrucción de un modo individualizado a fin de acomodarse a cada alumno. En la planificación de su enseñanza, los profesores utilizan frecuentemente métodos relacionados con la ecología a fin de considerar los factores del medio ambiente que favorecen el aprendizaje en el centro educativo, en el hogar o en su comunidad. Los alumnos discapacitados son instruidos en materias tradicionales, como son la escritura, la lectura, el lenguaje o las matemáticas. Para evaluar el progreso de sus estudiantes, los profesores suelen considerar los avances realizados en comparación con el currículo especialmente diseñado para un alumno concreto, no en comparación con los programas educativos generales. Existen campos concretos de actuación de la educación especial capaces de hacer frente a las deficiencias específicas de los diversos alumnos. Estas son las principales: Alumnos con alteraciones en su conducta Cuando los alumnos con ciertas discapacidades muestran problemas de comportamiento, los educadores especializados utilizan con frecuencia ciertos principios instructivos basados en el análisis conductual, mediante los cuales se estudian y corrigen los orígenes o consecuencias del comportamiento problemático. El análisis conductual se basa en el estudio y el análisis de la tarea que ha de aprenderse y en la evaluación directa y frecuente de la respuesta del alumno; asimismo ha de proporcionársele una retroalimentación sistemática. Las técnicas para la modificación de la conducta ayudan a los alumnos a hacer frente a la ira y a otras emociones, a resolver mejor sus problemas y a controlar su propia conducta. Alumnos con dificultades en el aprendizaje Existen varias técnicas instructivas para ayudar a los estudiantes con problemas de aprendizaje, de memoria o de transmisión de la información. Entre ellas se encuentra la instrucción directa, método que se basa en un diseño curricular sistemático con un plan muy estructurado y adaptado, en el cual los alumnos participan frecuente y activamente. Otro método se basa en impartir al alumno estrategias específicas de aprendizaje, como pueden ser las que mejoren su capacidad de memorización o desarrollen su posibilidad para la resolución de problemas. Los profesores pueden también ayudar a sus alumnos a trabajar en torno a ciertos problemas individuales de aprendizaje. Por ejemplo, un profesor puede permitir que un alumno con problemas de retentiva utilice una grabadora para dictarle notas y dejar constancia de las explicaciones de clase. Alumnos con deficiencia mental Se trata de un tipo de trastorno del desarrollo mental que se caracteriza primariamente por un cociente intelectual muy por debajo del promedio. Entre otras discapacidades evolutivas se cuentan la parálisis cerebral, la dislexia y ciertas alteraciones en el aprendizaje. Los programas educativos para los alumnos con deficiencia mental dependen del grado de retraso de cada sujeto. La instrucción puede centrarse en el desarrollo de la comunicación, de la socialización o de los hábitos de la vida cotidiana. Muchos de estos alumnos reciben ayuda en las clases normales de centros educativos no especializados. Otros, con unos niveles más profundos de retraso mental, pueden asistir a colegios especializados o a centros hospitalarios diseñados para hacer frente a estas carencias. Alumnos con discapacidad física Los instrumentos tecnológicos utilizados por este tipo de alumnos pueden ser relativamente simples, tales como ayudas ortopédicas, y ayudas en su habla. Algunos de estos desarrollos tecnológicos pueden ser muy costosos para los presupuestos de muchos de los centros educativos. En ocasiones, los educadores y los padres colaboran para determinar el uso más adecuado que puede darse a los recursos disponibles y sus modificaciones más pertinentes. Alumnos con dificultades en la visión Muchos alumnos con un bajo nivel de visión o los no videntes aprenden a leer y a escribir utilizando el método Braille, cuyos signos pueden ser interpretados por medio del tacto. Los estudiantes con dificultades de visión menos severas pueden leer textos impresos a un gran tamaño de letra. Alumnos con dificultades auditivas Para este tipo de estudiantes existen aparatos que permiten amplificar el sonido a niveles muy elevados; también pueden proporcionárseles, en pantallas de televisión o monitores, textos que reproduzcan de forma escrita el mensaje oral. Muchos alumnos con sordera o con dificultades auditivas utilizan el lenguaje de signos, un sistema de comunicación gestual. Otros aprenden a leer en los labios del emisor. Algunos alumnos reciben implantes cocleares en el caracol de su oído, consistentes en unos receptores que les permiten oír los sonidos con distintos grados de intensidad. Alumnos superdotados Este tipo de alumnos siguen frecuentemente el currículo normal de su centro, pero a un ritmo más acelerado que el resto de sus compañeros. Algunos alumnos especialmente dotados para una cierta materia son autorizados a veces a reducir el tiempo que habrían de dedicar a otras asignaturas a fin de concentrarse en la de su mayor facilidad. A veces pueden ser reubicados en cursos o niveles más elevados, en función de su preparación general. El problema educativo más frecuente en este tipo de alumnos es la falta de motivación en el aula, siendo habitual el riesgo de fracaso escolar. ¿QUÉ HACER? Es la pregunta del millón que implica la respuesta de todos los actores de la comunidad educativa. Así, en este camino, podemos decir que si bien los educadores y los médicos saben hoy mucho más que en el pasado acerca del modo de prevenir muchas de las posibles incapacidades, el Estado debería ejecutar medidas necesarias para garantizar la educación y cultura de todas las personas con necesidades especiales, siendo las mismas, de carácter obligatorio y gratuito, y estar condicionada únicamente a las capacidades y vocación de los sujetos objeto de ella, los cuales en la medida de sus posibilidades se integrarán al sistema ordinario de enseñanza.