lunes, 19 de julio de 2010

GUAQUI, ENTRE OVEJAS, PESCADOS Y ANALFABETISMO



Por: Tercer y cuarto semestre. Ciencias de la Educación. UTA. 2010.


Llegamos a Guaqui a las 9:20 aproximadamente. El sol empezaba ya a quemar hasta las pestañas. Antes de almorzar como nunca, tomamos unos deliciosos “apis” con sus buñuelos. Luego, nos pusimos los overoles para entrar en contacto con la verdadera realidad en torno al analfabetismo. Hablamos con la gente. Con los abuelos, niños y jóvenes. El objetivo de la visita fue realizar un diagnóstico respecto al analfabetismo en esta histórica localidad, ubicado a orillas del lago Titicaca y a 92 km de la ciudad de La Paz (Provincia Ingavi). Más allá, de su clima frío que pareció congelar hasta las piedras, Guaqui sigue brillando con todo su esplendor, generando envidia a las demás regiones, y consagrándose aún como un imperio, así, con sus luces y sombras. Todo el mundo, dice que es histórico, porque ahí nació Andrés de Santa Cruz en 1792, y caminó el ejército del mariscal Antonio José de Sucre. También, durante el descubrimiento, y con el ella, “el encubrimiento del otro” –-parafraseando a Dussell–-, Francisco Pizarro y Diego de Almagro pugnaban el terreno.

Su gente, que aún se alimenta de los pescados del lago, continúa rindiéndole homenaje al lugar donde duermen, trabajan, luchan y sueñan, pues la palabra “Guaqui” en aymara quiere decir “trabajar la tierra de manera compartida”. En nuestro recorrido por los suburbios de este sitio, observamos a ganados vacunos, porcinos y ovinos, que sustentan la parte económica y alimentaria.

Por otro lado, sabemos que una de las crisis que sufre el planeta, es el cambio climático, y esta población no podía ser la excepción. Las constantes sequias, el intenso frio y el sol arrasador, al parecer, provocaron que muchos de sus habitantes migren hacia las demás ciudades. Pero no es la única causa. Las pocas escuelas que se abrieron para acoger a los niños, no son suficientes, por lo que, los padres deciden buscar mejores destinos en las metrópolis.

El analfabetismo es crudo y aún notorio en este lugar. Las historias reales contadas por los mayores expresan la otra cara de la medalla, pues se dijo que en Bolivia, existe cero analfabetismo. Las personas de tercera edad, quienes no se pintaron el cabello y la barba, a propósito, expresan en sus gestos, mirada y habla, que falta mayor alfabetización. Es más claman ayuda. Tienen sed de aprender el castellano, siendo abuelos. Aunque no sabrán leer ni escribir, saben mucho sobre otras cosas. Por eso, seguimos creyendo que “la mejor huella la hacen los pies descalzos, y no la marca de los zapatos”.
En la consulta que efectuamos, si bien el 72 % dijo saber leer y escribir, el 30% no lo sabe. Este último, implica que los altos índices de analfabetismo, aún son evidentes, a diferencia de lo que se arguyen en los pulpos mediáticos, en el palacio central y en las oficinas de los empresarios tecnócratas. En estos espacios públicos, sólo se muestra el color de la mentira. Es la otra cara de la moneda. El programa “yo si puedo”, ¿no habrá sido una mera publicidad para escalar más peldaños en el poder y sobre todo ampliarse por más tiempo? Es cierto, hubo avances a comparación de años anteriores, y aquello es loable, pero ¿podrá una persona que no conoce el alfabeto, aprender en dos o tres semanas?

Después de la consulta a 75 personas, que implica el 100%, y cuando el astro rey caía, regresamos de este sitio histórico, con la esperanza de volver para compartir con nuestra gente lo que aprendimos.

Por todo lo dicho hasta aquí, a continuación, presentamos los datos obtenidos que sintetizan los índices del analfabetismo y sus avances en su disminución. Como se podrá ver, los siguientes gráficos nos muestran que la mayoría de la población sabe leer y escribir, seguramente influidos por varios factores que permitieron la disminución del analfabetismo. Pero el trabajo para su erradicación y/o disminución rápida, están pendiente por todos los actores sociales.

DIAGNÓSTICO SOBRE EL ANALFABETISMO
EN LA COMUNIDAD “GUAQUI”