lunes, 23 de agosto de 2010

Arde la Amazonía

¿Incendios forestales o desastres humanos?

Arde la Amazonía

Ismael Guzmán *

Fuente: (Bolpress. 23/08/2010)

En estos días la amazonía arde en todo el sentido de la palabra y sin oportunidad para exageración alguna, pues arden los ojos por la frondosa humareda que sale de aquellos árboles que el fuego les acaba de arrebatar su frondosidad; arde el estómago por el agua cada día más saturada de la ceniza que esparce el viento; los niños arden de fiebre por infecciones estomacales; pero también muchos ardemos por la indignación ante prácticas irresponsables que no cambian ni conmovidos ante las amenazas que emite el cambio climático, ni temerosos ante las suaves normas de un Estado apenas contemplativo en la materia.

Pero lo que más arde en estos momentos son los vastos pastizales de la sabana amazónica y sus bosques aledaños, deliberadamente incendiadas como parte de una práctica perversa de manejo de campos de pastoreo para el ganado bovino.

Y en estos ardores uno se pregunta, ¿cuál es el pecado de la amazonía? ¿Por qué estas ardorosas y dolorosas purgas ambientales, si es precisamente en esta región, con territorios indígenas establecidos, donde aún se ejerce una relación armónica con la naturaleza? Pareciera que se cierne un ensañamiento contra la amazonía efectuado desde diversos ámbitos sociales y “naturales”: