jueves, 11 de noviembre de 2010

PSICOLOGÍA DEL INVESTIGADOR: EL BUEN Y MAL INVESTIGADOR


INTRODUCCIÓN
En el mundo de la investigación podemos encontrar a dos tipos de investigadores, unos de mentalidad positiva y otras de mentalidad negativa. Estos pueden manifestarse antes, durante y después de un proceso investigativo de cualquier nivel. Esta nota  periodística basado en la propia reflexión y la observación tiene el propósito de hacer una aproximación preliminar sobre la psicología del investigador para prevenir y/o corregir lo negativo, y fortalecer lo positivo. Además, puede ser aplicable a cualquier escenario de la vida diaria.

Los buenos investigadores se caracterizan por lo siguiente: Les encanta aprender, son curiosos, les entusiasma poseer conocimientos, a futuro se convierten en especialistas en algún campo, son pensadores autónomos e innovadores, son visionarios, pues comprenden el mundo en su contexto y logran penetrarlo con profundidad, (ven el árbol y el bosque), examinan las cosas en forma intelectual, tiene espíritu guerrero, garra, tienen “ojos de tigre” (véase la película Rocki II), son perseverantes, solidarios, se dan tiempo para todo, están siempre optimistas, son críticos, tienen temperamento para alcanzar sus objetivos, “digan lo que digan o piensen lo que piensen” siempre salen adelante, se concentran en su investigación, son ordenados, tienen mentalidad ganadora, se quieren a sí mismos, no aceptan a ciegas las ideas de los libros de texto, leen, ven y escuchan con sentido crítico a los medios de comunicación y todo lo que se diga en su entorno social, son pacientes (no tanto), son humildes para aprender, buscan más de lo que encargaron sus tutores pero rescatando siempre lo esencial, ven a las cosas de forma liviana, de los errores aprenden, como son optimistas dicen “es difícil, pero se puede”, en cambio los pesimistas dicen “es difícil, a ver si lo logro”. Un optimista no deja para último momento sus quehaceres investigativos, trata de cumplir su cronograma de actividades y luego se da un premio que puede ser un descanso, fiesta, comida, paseo, entre otros, y por último se preocupa más de la calidad que de la cantidad de hojas de su investigación.

Para alcanzar o acercarse a este perfil del buen investigador, no interesa ser alto, rubio, tener ojos azules, buen cuerpo, o vivir rodeado de libros, tener mucho dinero, entre otros. El buen investigador “es harina de otro costal”. Piensa y hace de forma diferente. Si uno quiere alcanzar sus objetivos investigativos de cualquier tipo y cualquier nivel, debe reunir esas virtudes, aptitudes y habilidades. 


Uno de los problemas que atraviesan muchos intelectuales en el proceso de investigación, es la falta de voluntad, falta de carácter, falta de constante superación, falta de motivación, falta de compromiso social, pasión por la lectura, visión más amplia, dedicación consecuente con lo que dice y hace, falto de criticidad, falto de humildad, ociosidad, capacidad de observación, faltos de curiosidad, faltos de concentración, no emplean o desconocen las técnicas de estudio, son reservados y mentalmente inseguros, temerosos a sumergirse en el mar del conocimiento, baja autoestima, siempre están sobrevalorando al otro, se obsesionan y se atemorizan con el futuro, lo ven difícil, quejosos, siempre están viendo más los errores ajenos que los suyos,  no soportan las correcciones, son conformistas, se creen saberlo todo, imperseverantes y demasiado sensibles, algunos comienzan bien, pero en el camino se desaniman, y son impuntuales. Sobre este último, creo que pocos nos salvamos, a no ser que seamos seres angelicales. Es que este tema aqueja, preocupa y crea serios problemas. El tiempo es oro. Pero muchos no lo valoran. Por retrasarse un minuto, algunos pierden el vuelo, por llegar unos minutos tarde los alumnos se van como el agua entre los dedos, por tardar un poco el/la "enamorado/a se marcha, por dormir unos minutos más, el cliente se te va para siempre, dejar a último momento las labores investigativas, puede que uno repruebe el año, pierda el semestre académico o postergue la consecución del título profesional. A ciencia cierta, la puntualidad es tan vital como el agua para vivir. Siempre hay que prevenir los contratiempos.

PALABRAS FINALES
La psicología negativa del investigador, no obstante podemos mejorar en la práctica y recuperar la mentalidad positiva. Nadie nació sabiendo. De los errores se aprende. El perdedor de hoy puede ser el triunfador del mañana. Todo tiene su tiempo. Los problemas se pueden convertir en posibilidades. De los golpes se aprende. De las cenizas que quedaron, pueden renacer flores de esperanza. Si ayer no conseguiste tus metas, hoy lo puedes hacer. Una verdad de perogrullo es que nadie es perfecto. Creo que mientras haya vida, hay esperanza. Querer es poder. Soñar es gratis. Parafraseando al periodista boliviano Gonzalo Cobo, podemos decir que “si puedes soñar, lo puedes hacer”. 
La improvisación a veces puede ser mortal, imperdonable y vergonzosa. Mejor es planificar con mucha paciencia y orden. La improvisación sobre todo, se debe emplear cuando se tiene mucha práctica. De todos modos, después de la caída siempre hay la posibilidad de renovar energías. Los fracasos sirven para mejorar las técnicas. Ojos de tigre por siempre.  Así que ánimo, si perdiste una guerra, aún no perdiste la batalla. La vida es de valientes y estrategas que cumplan sus sueños, no importa cómo, la idea es alcanzar las metas de la vida, y una de ellas es la investigación científica.

Éxitos en tu vida personal y profesional. Tu gran amigo Raúl.
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Periodista e investigador





                                           


                 
                                                                                                          Enrique Dussell, investigador argentino
Hasta la próxima…