jueves, 21 de diciembre de 2017

CARTA DE UN NIÑO A LA SELECCIÓN BOLIVIANA

Hola querida selección: 

Me llamo Diego, aunque mis amigos me dicen El Chueco, porque dicen que me parezco a Chaplin, un personaje al que nunca conocí. Soy un niño como cualquiera de los miles que existe en Bolivia. Voy al quinto de primaria en una escuelita de El Alto. Ahora estoy en vacaciones invernales por lo que mi tío me manda a trabajar lustrando calzados en la calle.  El otro día, cuando vagaba por la ciudad en busca de caballeros y señoras que quieran lustrarse los zapatos, me detuve a observar un televisor que se encontraba en el mostrador de una tienda de helados, daban la nómina de la selección boliviana, ¡Que emoción!, ahí estaban los hombres que defenderán los colores de mi patria en la Copa América Argentina 2011. Entonces, carraspeé la garganta, cerré los ojos e hice volar mi imaginación.  Me transformé en relator de futbol: Sale jugando Argentina, Mascherano para Teves, Tevez para Kum Agüero, este se la pasa a Mesi, Mesi, Mesi que se mete a todo a velocidad  entre dos defensores bolivianos,  va disparar al arcoooo… no, nooo nooo lo puedo creer, despeja Raldes, como lo hizo, nadie sabe,  apareció súbitamente como un fantasma en medio de un niebla espesa y saco la pelota evitando el peligro para el arco defendido por Carlos el Pollo Arias… de la que se salvó Bolivia… (Ahora como relator comercial) señor, señora abraze fuerte a su pareja para combatir este crudo invierno. Cambiando de voz como relator… ataca Bolivia, que gran jugada de Jazmani Campos, ahí esta el 10 boliviano, avanza velozmente dejando desparramados varios jugadores argentinos por el suelo. Levanta la cabeza y saca un gran centro para Martins que espera en el área chica, sale el golero Carrizo… es una jugada impresionante ambos jugadores saltan en pos de la pelota que va cayendo como una exhalación desde lo alto, la pelota rebota caprichosamente entre la cabeza de Martins y la mano del golero argentino… el delantero boliviano cae aparatosamente… atención que la pelota sigue en el terreno de juego, en un esfuerzo supremo el delantero logra tocar la pelota y esta ingresa mansamente al arco albiceleste, es gol goooooooooooooooooooolllllll de Bolivia, de Boliv… De repente siento un dolor agudo en el lóbulo de mi oreja izquierda, abro los ojos y me doy cuenta que la camarera del local tiraba de mi oreja señalándome la puerta de salida… alguno que otro parroquiano protestó por la actitud de la mujer pidiendo que me dejara soñar, no quise causar problemas así que salí del lugar un tanto confundido… 


Desde que tengo uso de razón nunca conocí otro juguete que no fuera una pelota. Mi tío dice que fue lo único que me dejó mi mamá. Para mi el futbol es una pasión, por eso cada que puedo juego con mis amigos de la escuela. No entiendo de tácticas ni estrategias, lo único que sé, es que los partidos se los gana metiendo la pelota en el arco contrario, así que espero que ustedes metan muchos goles. Me pone muy triste cuando veo que a veces solo jugamos a defendernos, repito no importa si nos hacen dos, tres u cuatro goles mientras nosotros metamos  otros tantos, pero por sobre todo amigos de la selección. No pido que ganen la copa, ni que lleguen a la final, tan solo espero que dejen lo mejor de ustedes  en el campo de juego. Es de noche en La Paz, aún tengo la oreja rosada por la caricia que me dieron en la heladería. No puedo evitar esbozar una sonrisa al recordar el gesto de la camarera. Tal vez pensó que estaba loco… en cierta manera tiene razón, si estoy loco, loco por gritar un gol Bolivia, es lo que más feliz me hace. ¡¡Vamos Bolivia!! 

Por: Bosco Catari Yujra (2011)